Reto 4:
Reflexiones.
Lo primero, dejar que el aprendizaje "haga poso" en nuestras mentes. Al principio todo son inquietudes, pero con el tiempo, es posible plasmar el aprendizaje en nuestro día a día.
Incorporar a nuestro lenguaje las palabras y conceptos aprendidos, mejorando la forma de expresarnos y comunicarnos, siendo al mismo tiempo estudiantes y profesores; en definitiva ser transmisores del conocimiento.
Incorporar a nuestra vida la actitud de no juzgar, de escuchar, de empatizar, de compartir, aceptar las diferencias, de dialogar,...; en definitiva de vivir de forma consciente las experiencias y la diversidad del mundo cambiante en el que estamos, y provocar esta inquietud con aquellas personas con las que compartimos momentos de nuestra vida.
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